lunes, 24 de agosto de 2015

Amor

Y entonces llega él y rompe todos tus esquemas y planes, tu vida entera.
Sientes cómo tiembla cada milímetro de tu cuerpo cuando te invade su dulce voz pronunciando susurros.

Y le miras.
Miras esos ojos que un dia te miraron.
Esos labios que, hace tiempo, tanto te besaron.
Esas manos que tan firmes te sujetaron, atrajeron y levantaron.
Ese cuerpo con el que os fundíais en un cálido abrazo, piel con piel, respiración con respiración.

Es entonces cuando tu muro de fortaleza se resquebraja, comienzan a caer pequeños pedazos de seguridad y olvido.
Tu mundo cae, se rompe en mil pedazos para volver a reconstruirte en aquello que un día creíste no sentir, pero aún estaba ahí.
Amor.

Y como si de una flor marchita se tratase, vuestro mundo florece como nunca habíais imaginado.
Todo se torna diferente, bello, extraño y esperanzador.
La esperanza del amor.
Del reencuentro.
Y comienza, renace el amor.
O quizá no.

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