lunes, 28 de noviembre de 2016

Fingir

Aprendí a fingir.
Aprendí a convertirme en lo que la sociedad quería y deseaba.
¿Y sabéis qué? No es lo mejor del mundo. No hubo fuegos artificiales cuando me convertí en su perrito faldero, cuando fui uno más. No hubo nada diferente.
Más cambios. Más diferencias. Más cosas que perfeccionar.
Más sonriente, delgada, morena. Más bonita. Más maquillaje, tacón y ropa carísima de marca.
Más fingir.
Fingir más.

2 comentarios:

  1. Que tan cierto lo que dice, al menos en muchas ocasiones, por eso es mejor aprender a quererse y estar con una, es algo que viene de adentro hacia afuera y no lo contrario, por eso nos equivocamos, tanto, muy bonito.

    Saludos...

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    Respuestas
    1. Muy cierto.
      Primero nosotros, luego el resto del mundo.

      Besos y un abrazo enorme!

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