viernes, 15 de diciembre de 2017

Huracán

A veces, las cosas llegan como un huracán. Un día cualquiera, sin saber cómo ni por qué, aparece algo o alguien que destroza tu mundo, lo deja patas arriba y se marcha como si nunca hubiera existido. No puedes controlarlo y, sin embargo, aparece. No lo ves. No sabes cuándo, cómo ni por qué. Aparece en escena en el momento más inesperado de todos. Y vuelve a desaparecer.
Lo rompe todo y ya no queda rastro de lo que eras. A veces, te recompones en cuestión de unas pocas horas. Otras, te cuesta toda una vida y, aun así, es imposible.
Cierras tus heridas intentando aislar las cicatrices, porque no entiendes que ahora son parte de ti. De lo que eres a partir de ahora. Esas marcas sólo te hacen más fuerte, si sabes afrontar la situación.
En cambio, si no sabes, o no consigues controlarlo, caes. Terminas en el peor y más doloroso abismo que jamás pudiste imaginar.
Así son los huracanes. Impredecibles.

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